domingo, julio 09, 2006

Mónica Marchesky desde el Castillo Pittamiglio

Pittamiglio


Querido Juan Carlos,

Tengo que contarte una experiencia que tuve y que es
para los estudiosos de las togas surrealistas,
reunidos en la mesa redonda del Rey de la alquimia:
Umberto Pittamiglio (Humberto Pittamiglio como se
renombró).

Hace unos días, el jueves para ser exacta, me
invitaron a ir a una visita guiada por el castillo
Pittamiglio y como no lo conocía fui, con una
expectativa natural. No sé si lo conoces, pero está
lleno de simbologías masónicas, rosacruces, templarias
y alquimistas, que es impresionante (en un momento
llegó a aturdirme tanto símbolo, pero he aquí lo que
me sucedió).

Hay una sala que está enteramente cubierta, de pisos
hasta paredes y techos por madera, pero muy labrada
con símbolos de toda clase, desde el infinito, hasta
gárgolas bicéfalas; bueno, al entrar sentí como una
leve inclinación, como si se moviera la tierra a mis
pies, fue muy leve, pero esa sensación siguió hasta
que salí de la sala y pasé a otra en donde los techos
están cubiertos de madera en ángulos geométricos y
espejos en el techo. Lo que sentí en esa salita fue
como si estuviera dentro de un útero sofocante, me
pareció que era como un pasaje hacia otra cosa, esa
otra cosa no sé cómo llamarla...
Luego visitamos los patios y cuando llegamos al que
está frente a la rambla en la cima y saliendo hacia el
mar hay un mascarón de proa con la Victoria de
Samotracia, y entendí entonces mi bamboleo de barco
que se hace a la mar.

Ya con esas dos experiencia lo que quería era irme,
pero el ser humano es masoquista y le gusta sufrir así
que subí hasta una especie de mirador semicircular en
donde hay en el piso un círculo dentro de un cuadrado
y la señora que guiaba al contingente de impresionados
e indecisos me dijo: parate en el medio y mirá para
arriba, la sorpresa fue que en el techo se repite el
cuadrado... y el círculo es un enorme agujero que mira
al cielo. Otra vez sentí un pasaje hacia esa otra cosa
como si fuera un gran ascensor... hacia?....

Bueno al salir ya no me esperaba nada más que guardar
mis experiencias (muy su-realistas) e irme a casa,
pero... la amable señora me dice: "... porque acá se
pueden hacer cosas muy interesantes". Y bueno, le
comenté que escribía y una palabra lleva a otra y
terminó diciéndome si quería ir a leer cuentos una
noche, y le respondí: ¡pero lo mío es de misterios!
Abrió su agenda y me dijo: "Tengo libre el jueves 13
de Julio". Y ya no me pude negar, estaba en una
telaraña, ese 13 era la trampa que me puso Pittamiglio
para que regresara.

Te envío la invitación para esa noche de misterios, no
me animo a estar sola, hay algo que me oprime el pecho
estando en ese lugar y aún no se qué es. Así que
invité a un escritor para leer cuentos de misterios
esa noche de jueves 13, mientras Pittamiglio se
regodea desde lo alto con su capa negro-carmín a la
espera de nuestras historias de espanto.

PD: La historia de la herencia de Pittamiglio es bien
interesante: le dejó todo a unos criados y éstos al
morir debían dejarlo a la Intendencia Municipal con
una cláusula muy singular, que sería devuelta a sus
manos cuando él regresara...

Un gran abrazo entre capa y espada
Mónica