
martes, febrero 27, 2007
sábado, febrero 24, 2007
INJURIAS }} por Pétr Kral
Desde comienzos del movimiento las injurias han sido un modo de expresión al que los surrealistas recurrieron en forma abundante, haciendo caso omiso, alegremente, de lo que por lo general se considera como "reglas de buena conducta" y "polémica correcta". Si bien no han sido los primeros en comportarse de esta manera –ciertos dadaístas, entre ellos Arthur Cravan han pasado por ser maestros en la materia–, sin duda han sido quienes han sistematizado los procedimientos a la vez que le han aportado un sentido preciso: el de un arma ideológica, de una violencia que encuentra su justificación en el carácter revolucionario del proyecto que el movimiento ha inscrito en su programa. Por lo demás, según el propio testimonio de Breton, la práctica surrealista de la injuria igualmente ha sufrido la influencia de una "buena parte de la literatura revolucionaria", de tradición marxista, comprendidas ciertas obras de Marx y Lenin (Miseria de la filosofía; Materialismo y empirocriticismo). Por otra parte, por su irracionalidad, la injuria se corresponde con el proceso que los surrealistas trataron de instruir al humanismo racionalista, así como a su preocupación por abolir la barrera que separa la afectividad del pensamiento conceptual.
Aparte de artículos, textos polémicos, cartas, y sobre todo panfletos –forma particularmente apreciada por los surrealistas– su gusto por la injuria se manifiesta igualmente en ciertos textos de fondo (Breton: Segundo Manifiesto del Surrealismo, 1930; Aragon: Tratado del estilo, 1928), como así también en algunas obras poéticas, entre las cuales Yo no como de ese pan (1936) de Benjamin Péret, continúa siendo uno de sus más bellos especímenes. Por lo demás, sea cual fuere el contexto, la eficacia de la injuria entre los surrealistas proviene siempre del arte que ellos poseen de aprovechar los recursos de la metáfora. En cuanto a los blancos elegidos, su elección ciertamente no se limita a los enemigos exteriores: frecuentemente la injuria ha sido empleada con la misma violencia en las polémicas entre los mismos surrealistas, tal como en el momento de la crisis de finales de los años 20 cuyos testimonios, constituidos especialmente por el Segundo Manifiesto del Surrealismo y el panfleto Un cadáver, se encuentran entre los más virulentos en toda la historia del movimiento. (Dictionnaire Général du Surréalisme et ses Environs)
jueves, febrero 15, 2007
jueves, febrero 08, 2007
martes, febrero 06, 2007
lunes, febrero 05, 2007
Dragaminas - Minesweeper {{ por juan carlos
DragaminasLamentamos que la Comunidad Surrealista Internacional –o parte de ella– haya perdido su tiempo en discutir, a lo largo de todo un fin de semana, los contenidos de una breve nota ubicada en un pie de página, en lugar de concentrarse en los contenidos esenciales a los que apunta el artículo, lo que creemos hubiese sido inmensamente más provechoso.
Sin embargo, no creemos que esto deba ser cargado a nuestra responsabilidad, y mucho menos los dichos agraviantes e impromptu a los que pudo ceder el Sr. Tétrault, puesto que hay una diferencia muy grande entre la ironía que puede desprenderse de un texto de contenido polémico y de discusión, y un exabrupto.
Ahora bien, el Sr. Tétrault ha pedido públicamente disculpas por su proceder, y nosotros le aceptamos sus disculpas. Pero de ningún modo estamos dispuestos a rectificar ni uno solo de nuestros conceptos –incluido el de la brevísima nota a la que se ha hecho referencia–, porque creemos que TODO en este artículo refleja aquello que nosotros pensamos y sostenemos.
Juan Carlos OTAÑO,
Buenos Aires
31 enero, 2007
Minesweeper
We regret that the International Surrealist Community - or at least part of it - has wanted its time in discussing, over the course of a weekend, the contents of a brief note situated at the bottom of a page, instead of concentrating on the essential contents put forward by the article, which we believe would have been immensely more productive.
However we do not believe the responsibility for this can be laid on our doorstep, and much less the impromptu and insulting accusations of Mr. Tétrault, given there is a great difference between the irony that can form part of a text that is of polemical content and is up for discussion, and a sudden personal outburst.
However Mr. Tétrault has publicly apologised for his behaviour, and we accept this. But in no way are we prepared to alter even one of our concepts - including that of the brief not alluded to -, for we consider that EVERYTHING in this article reflects what we believe and stand for.
Juan Carlos OTAÑO
From Rio de la Plata Surrealist Group
Buenos Aires, january 31, 2007



