sábado, enero 28, 2012

NUESTRA SOLIDARIDAD INCONDICIONAL FRENTE AL “CASO” ANGYE GAONA

Persecuciones, censura, arrestos arbitrarios, prohibiciones y muerte a quienes denuncian imposturas sociales, filosóficas y culturales; zozobras sin fin al apreciar la dimensión de la fragilidad de una vida mortal, cuando ésta flota a la deriva o perdida entre los intersticios de sordidez inhumana, entre los espacios de funcionamiento de un Estado terrorista –y si el tormento individual ya no fuera suficiente, entonces también la de los propios seres queridos puestos a merced de la misma voracidad insaciable, al alcance del mismo Moloch sediento de impulsos antivitales, procurando alimentarse de sangres siempre jóvenes.

Esta densidad en la calidad de lo siniestro, esta situación inadmisible e intolerable, algunos que ya hemos vivido lo suficiente las hemos experimentado en nuestros propios cuerpos, en distintas etapas, en distintos momentos, en nuestra región. Comprendemos lo que significa y se nos hace difícil transmitirla a las generaciones más jóvenes, felizmente nacidas y crecidas bajo otros cielos más dulces, más límpidos –o, por lo menos, infinitamente más promisorios. De ellas, sólo cabe esperar que sepan apreciar el valor de la amada libertad. Difícil también explicarlo, aunque sólo sea teóricamente, a nuestros amigos europeos. La realidad de América Latina, desfasada, intermitente; sus horribles fracturas, sus abruptas perspectivas, sus deslizamientos tan contradictorios en el reinado de las apariencias –y asimismo, sus sueños, su fiesta…

Hoy es Colombia el punto más sensible, el lugar donde se corrobora el espectáculo de los mayores despojos, es el laboratorio del más delirante y excéntrico experimento capitalista de nuestra América. Y es un Estado capaz de financiar, en su temeridad, tanto la persecución de los poetas como la celebración de absurdos festivales de poesía. Estado de una “democracia de baja intensidad”, como también se ha dicho, tratando así de suavizar su máscara más inconfundiblemente cadavérica.

En este punto en particular en nuestra América, aguarda Angye Gaona (como seguramente aguardan muchos otros), sentada en el banquillo de los acusados, un veredicto de cuya imparcialidad ya nadie podría creer – por parte de una Justicia y un Estado que para todo el mundo no podrían estar más descalificados.

Entonces, nuestra adhesión y solidaridad incondicional para con ANGYE GAONA. Y para todos los que sufren, como ella, de agresiones y persecuciones del Estado por el sólo “delito” de expresar sus ideas.        

GRUPO SURREALISTA DEL RIO DE LA PLATA
Buenos Aires, enero 2012