viernes, marzo 31, 2006

..... 2 .....""" - Mariela Arzadun

los perros y sus aullidos incesantes repitiendo las cifras rojas de una muerte
durante el otoño saben refugiarse en las ventanas de los escritorios sepulcrales
que conviven con las corbatas y los archivos hormonales de seda oscura
saben perseguir la onda corta de la saliva de las hojas al caer sobre la piel
de las veredas de amapola
adentro de sus ojos se amontonan los soles de la tarde en que se cierran las puertas
de la realidad mental
allí se citan las mujeres de pechos elegantes grandes conversadoras de la noche
con sus labios de sangre alegre y sus párpados o manos de fibra vegetal
allí se convidan con la boca las frases más curiosas diluídas en el vino
azul de la montaña en que se unieron las imágenes abriendo un sendero de nostalgia
para morir mejor desnudos
todos los amantes visitan ese bosque
para percibir mejor el tiempo en ese otro lado del cuerpo en el que aún no existen los estímulos
arrojar símbolos signos de navegaciones subterráneas
los hombres de espada envenenada recorren sin miedo algunas fuentes sonoras
que germinan en aquel lugar de siesta y musgo poco manso
se detienen a escuchar
las cien cabezas que discrepan en la parte más lejana de los huesos
que muelen el contenido de los frascos rotos por el viento como una lluvia motora se interesan por la coexistencia de los frutos sospechosos
arrebatan las miradas
y despiden a las damas-fuego que retiran los bocados
cuando se endurecen las copas de los árboles